Declaración Doctrinal


Visión de BCMW

La visión de BCMW es glorificar a Dios mediante el fortalecimiento espiritual de los creyentes y las iglesias de todo el mundo.

El apóstol Pablo es mejor conocido como plantador de iglesias. Pero Pablo no solo comenzó iglesias y las dejó solas. Una parte vital de su ministerio fue el fortalecimiento de la iglesia, un ministerio que logró tanto a través de visitas personales (Hechos 14:22; 15:41; 18:23) como a través de cartas.

Debido a que los ministerios cristianos, a veces ya maduros, ahora existen en la mayoría del mundo, BCMW es un ministerio de fortalecimiento de la iglesia. Existimos para ayudar a la iglesia a proporcionar cuidado del alma basado en la suficiencia bíblica para los creyentes que luchan con los desafíos de vivir en un mundo caído entre personas caídas. Nuestra capacitación fortalece a las iglesias en su ministerio de restaurar a los creyentes quebrantados a la gracia de Dios.

Lo que creemos y enseñamos es lo siguiente:

  • La Doctrina de la Escritura-Los 66 libros de la Biblia en el Antiguo y Nuevo Testamento constituyen la Palabra de Dios completada e inscripturada. Dios el Espíritu Santo inspiró a los autores humanos de la Escritura para que escribieran las palabras exactas que Él deseaba que escribieran. Las palabras en la Escritura, escritas por autores humanos, son, por lo tanto, las mismas palabras de Dios. Inspirada por Dios, la Biblia está completamente libre de error y sirve como la regla inerrante, infalible y final para la vida y la fe. La Biblia habla con completa autoridad sobre cada asunto que aborda. Hechos 1:16; 2 Timoteo 3:1-17; 2 Pedro 1:3-21; 2 Pedro 3:15-16
  • La Doctrina de Dios-Dios es eterno e infinito en todas sus perfecciones. Este único Dios existe eternamente en tres personas distintas, plenamente divinas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios es el creador de todo lo que existe. Hizo los cielos y la tierra de la nada. Ejerce una soberanía total sobre toda su creación. Posee un conocimiento exhaustivo y perfecto de todos los eventos pasados, presentes y futuros. Está presente en todas partes en todo momento. Es infinitamente bueno, sin sombra de pecado en ninguna parte de su ser. Génesis 1-3; Salmo 139:1-16; Isaías 46:8-11; Hechos 5:1-4; Romanos 9:5; Efesios 1:11
  • La Doctrina de Jesucristo-Jesucristo es el Hijo eterno de Dios, el segundo miembro de la Trinidad. Existe como una persona con dos naturalezas distintas, plenamente divina y plenamente humana sin mezcla de las dos. Nació de una virgen. Vivió toda su vida en la tierra sin transgredir la ley de Dios, obteniendo así justicia para su pueblo. Sufrió una muerte violenta en la cruz para pagar por los pecados de su pueblo. Resucitó milagrosamente de la tumba al tercer día como Señor y Salvador, demostrando su victoria sobre el pecado, la muerte y el diablo. Ascendió corporalmente al cielo donde reina sobre toda la creación, y sostiene e intercede activamente por su pueblo mientras su esposa, la iglesia, espera su glorioso regreso. Mateo 1:18-25; Juan 17:6; 1 Corintios 15:1-8; Efesios 1:21-23; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Tito 2:11-15; Hebreos 4:14-15; 7:25
  • La Doctrina del Espíritu Santo-El Espíritu Santo es el tercer miembro eterno de la Trinidad. Es la persona que convence de pecado y que mora en los cristianos. Regenera a los creyentes y los capacita para vivir la vida cristiana, para entender las Escrituras y para adorar a Jesucristo. Es, por lo tanto, esencial para el cambio bíblico. Él es el Dios soberano que equipa a los creyentes con dones de servicio para ministrar en la iglesia. Él es el Consejero prometido que continúa la obra del Consejero Maravilloso, Jesucristo. Juan 16:4-15; Romanos 8:9-11; 1 Corintios 12:12-30; Efesios 1:13-18
  • La Doctrina de la Gracia Divina-La salvación es completamente una obra de la gracia divina de principio a fin. Antes de la fundación del mundo, el Padre eligió salvar a un pueblo que compondría la iglesia. Jesucristo compró la salvación de esos individuos a través de su vida, muerte y resurrección. El Espíritu Santo aplica la obra de Cristo a todos los que creen, creando el don de la fe en sus corazones, y los mantiene en esa fe para siempre. Romanos 3:21-23; Efesios 1:3-14; Efesios 2:1-10; Filipenses 1:6
  • La Doctrina del Hombre-Dios creó al hombre del polvo y sopló vida en él para que llegara a ser un ser viviente. Los seres humanos son hechos a imagen de Dios y fueron creados por Él para ser la cúspide de la creación. Dios hizo a la humanidad en dos géneros complementarios, hombre y mujer, que son iguales en dignidad y valor. Los hombres son llamados a roles de liderazgo espiritual, particularmente en el hogar y en la iglesia. Las mujeres son llamadas a responder y afirmar el liderazgo piadoso de servicio, particularmente en la iglesia y el hogar. Dios creó a la persona humana con un cuerpo físico y un alma inmaterial, cada uno poseyendo igual honor y siendo esencial para la humanidad. La Biblia describe el alma como aquello que motiva al cuerpo físico a la acción. Estos aspectos constitutivos son separables solo en la muerte. La gran esperanza de los cristianos es la restauración del cuerpo y el alma en una existencia glorificada en los nuevos cielos y la nueva tierra. El hombre es por diseño una criatura dependiente que necesita consejo divino para servir a Dios y ser conformado a la imagen de Cristo. Génesis 1:26-27; 2:7; Proverbios 4:23; Romanos 8:29; 1 Timoteo 2:8-15; Efesios 5:22-33; 2 Corintios 4:16-5:10
  • La Doctrina del Pecado-Dios creó a la humanidad en un estado de perfección sin pecado, pero la raza humana cayó de este estado cuando Adán escogió voluntariamente rebelarse contra Dios y comió del árbol del conocimiento del bien y del mal. Desde ese momento, todo ser humano, excepto Jesucristo, ha nacido en pecado y separado de Dios. Cada elemento de la naturaleza humana está inherentemente corrompido por el pecado, de modo que la humanidad se encuentra en desesperada necesidad de la gracia de Dios para ser limpiada del pecado por el Espíritu Santo a través del arrepentimiento y la fe en Jesucristo. Génesis 3:1-7; Salmo 51:5; Romanos 3:1-21; 5:12-21
  • La Doctrina de la Iglesia-La iglesia es la esposa de Cristo, llamada a proclamar la Palabra de Dios, administrar el bautismo y la Cena del Señor, y ejercer la disciplina eclesiástica. La iglesia es el organismo a través del cual Dios cumple su misión en el mundo. Es el agente principal para todo ministerio de la Palabra, incluyendo el ministerio de consejería y discipulado. Mateo 16:18-20; Mateo 18:15-20; Romanos 15:14; 1 Pedro 2:1-12; Apocalipsis 19:6-10La salvación de los pecadores es iniciada divinamente y ésta es totalmente por gracia.
  • La Doctrina de la Regeneración-La regeneración es la obra soberana del Espíritu Santo donde Él transforma el corazón endurecido de un pecador en el corazón blando de un creyente, que ama a Dios y obedece su Palabra. Es lo que hace posible la nueva vida en Cristo. La regeneración, junto con los dones de arrepentimiento y fe dados por Dios, es concedida únicamente por gracia, resultando en todas las evidencias concomitantes de nuestra gran salvación en Cristo. Ezequiel 36:25-27; Hechos 20:21; Juan 3:1-9; Tito 3:4-6; Santiago 1:18
  • La Doctrina de la Justificación-La justificación es la declaración soberana de Dios de que la justicia de Jesucristo ha sido imputada a aquellos que han confiado en su obediencia sin pecado y en su expiación sustitutoria en la cruz para su salvación. Cuando Dios justifica a una persona, ya no la trata como pecadora, sino que le imputa esa justicia que Jesucristo ganó en su nombre. La declaración de justificación no proviene de ningún mérito pasado, presente o futuro en el pecador. La justificación se basa exclusivamente en los méritos de Jesucristo y se recibe solo por la fe. Lucas 18:9-14; Romanos 4:1-12; Filipenses 3:1-11
  • La Doctrina de la Santificación-La santificación es una obra conjunta entre Dios y el hombre, donde Dios provee gracia para que los cristianos crezcan en obediencia a Cristo. Aunque los cristianos son hechos santos de manera definitiva en la conversión, aún les queda crecer en santidad. Esta obra de gracia requiere que los creyentes utilicen, por fe, los medios normales de gracia como la lectura de la Biblia, la oración, la renovación del pensamiento y la comunión en el contexto de la iglesia local. Los cristianos experimentarán un progreso real al volverse más como Cristo, sin embargo, esta obra estará incompleta en esta vida. Hechos 26:17-18; Romanos 6:1-14; 2 Corintios 3:18; Filipenses 2:12-13; Colosenses 3:1-17
  • La Doctrina de la Revelación-Dios se revela a la humanidad de dos maneras. La revelación especial es la revelación de Dios a su pueblo en las páginas de la Escritura. La revelación general es la revelación de Dios a toda la humanidad en las cosas que han sido hechas. La revelación general y la revelación especial provienen de Dios, por lo que tienen una autoridad equivalente, aunque difieren en contenido. La revelación especial revela información detallada sobre el carácter de Dios y cómo vivir toda la vida de una manera que le honra. La revelación general es una revelación de la belleza y el poder de Dios, que conduce al juicio. El tema de la revelación general es el carácter de Dios, y no meros hechos sobre el orden creado. La revelación general requiere la revelación especial para ser entendida y aplicada correctamente. Salmo 19:1-6; Romanos 1:18-23
  • La Doctrina de la Gracia Común-Dios extiende su bondad a todas las personas al proveer para sus necesidades físicas y concederles dones intelectuales. Esta bondad, también conocida como gracia común, es lo que otorga a los incrédulos la capacidad de aprehender hechos en la ciencia, por ejemplo, y es la razón por la que los creyentes pueden afirmar la información verdadera que los incrédulos llegan a entender. La principal manifestación de la gracia de Dios es su salvación de los pecadores por la sangre de Jesucristo a todos los que creen. La gracia común no puede superar los efectos corrosivos del pecado en el pensamiento humano sin esta gracia especial y salvadora de Jesús. Esta realidad garantiza que, aunque los incrédulos puedan conocer muchos hechos, malinterpretarán la información que es más central para la vida humana, lo que incluye información sobre Dios, el problema humano y su solución en Cristo. Debido a que los elementos centrales de la consejería incluyen a Dios, la naturaleza del problema humano y la solución de Dios en Cristo, los métodos de consejería de las personas seculares están finalmente en desacuerdo con un enfoque de consejería únicamente bíblico. Mateo 5:44-45; Juan 1:9; Romanos 1:18-23; Colosenses 1:21
  • La Doctrina de la Gran Comisión-La iglesia ha sido llamada a ir por el mundo con la tarea de evangelismo y discipulado. Al dar esta comisión, Jesús requiere que su pueblo use sus conversaciones para señalar a Cristo en el evangelismo y para edificar a las personas en Cristo en el discipulado. La Gran Comisión exige que todas las conversaciones de consejería fiel tengan a Jesucristo como su meta final. Nuestro Señor y Salvador no da a los creyentes la opción de evitar las conversaciones de consejería, o de evitar dirigir esas conversaciones hacia Jesús. El compromiso de los cristianos con la Gran Comisión y con la consejería bíblica fiel es, por lo tanto, uno mismo. Mateo 28:16-20; Romanos 10:1-17; 2 Corintios 5:11-21; Colosenses 1:24-29
  • La Doctrina de las Últimos Días-Jesucristo regresará por su iglesia en un momento conocido solo por Dios. A la venida de Jesús, se sentará a juzgar a toda la raza humana. Al finalizar este juicio, llevará a toda la humanidad al estado eterno. Todos aquellos que hayan persistido en la incredulidad irán al tormento eterno. Los justos en Cristo irán al gozo eterno en la presencia de Jesucristo. Los cristianos pueden, por lo tanto, tener la esperanza de que todos los errores serán castigados, que todos los actos justos serán recompensados y que el pueblo de Dios finalmente morará con Él para siempre. Mateo 25:31-46; Romanos 2:6-11; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 21